Íbamos a viajar a Nueva York, después, llegó el invierno menos soneto, menos adicto a los filtros. Y, ahora, me pregunto ¿quién se queda con Manhattan? Busqué el norte en una brújula resquebrajada. Llegaron, entonces, los coches saciados de informes, las ‘Cáceres’ con prisa, los olores sin patente. Y, ahora, me pregunto ¿quién se queda…