Quema todas las naves que ya volveremos a casa con algún soldado bañado en limón y sal.
Diles que llegabas tarde o que nunca llegaste pero que yo me quedé hasta el final.
Les dije a nuestros hombres que el amor nos llevaría con aquellos lunares que bailaban entre castillos pintados con el vuelo de tu falda.
Les dije que ese fuego el de nuestro último café, el de los ayunos fríos, nos devolverá a nuestro hogar en los brazos de otro.
No sé si me han creído, mi amada dama del metal.
Tú no estás aquí para verles.
No sé si hay victoria en la ceniza, si la redención es un vistazo a la bandera rasgada de tus ojos.
Yo solo convierto en canciones las veces que te vas y despejo las dudas tú grandeza.
No es valentía,es la espada o la pared.
El humo del último barco huele a verano mis hombres están listos voy a brindar con vodka blanco comprado con la fe de algún guerrero.
Espérame en diciembre, oculta en la cara de la luna.
No sé si volveré.
Te he dado todas mis batallas ésta, se la debo a Dios.
