Será mucho más fácil así.
Si no te paras a mirar si el color del verano se parece a mi risa.
Si no me desmembras y caes en la cuenta,
de que hay dimensiones que se detestan,
si no te detienes aunque yo te agarre.
Corre y nunca mires atrás,
para ver como pinto un beso con Ginebra,
o desnudo mis armas para mencionar a Gandhi.
Huye, como los presos hostigados
por el terror de un impuesto en la conciencia.
Alejate de las discusiones que sentencian un silencio.
Escapa del ruido de los gemidos
sobrados de decibelios,
de un whisky demasiado atrevido,
de las bromas que doman la prisa,
de los versos que nunca podré marcarte en el cuello.
No mires atrás.
Por si entre las dudas
se encuentra dormida la forma en la que me miras, cuando crees que nadie te ve.
Por si palpitas demasiado
mientras rebuscas en mis bolsillos una excusa.
Corre por si pararse duele,
por si el comunismo no funciona
por si Sartre tenía razón,
y naciste condenado a la libertad.
Por si mis besos no ceden
y la cabeza duele demasiado.
Será mucho más fácil así.
Si matas al mensajero.
Porque si dudas, durante un tímido instante,
te alcanzaré sin patria ni bandera, desnudaré tu verbo y tu mirada será mi tierra prometida.
Como las manos armadas de Gandhi,
como si el comunismo de repente, se pareciera a tus ojos recorriendo mis esquinas, mientras me hago la dormida.