Atacaremos frente al amanecer cuando todos se hayan marchado.
Y persistiremos en elevar las palabras que no dijimos por encima del susurro
para que puedan oírnos sin escucharnos.
Ahora la miseria es un velo que adorna la bonita muestra de lo que no te
dejan ser, de todo lo que siempre quisiste cuando las ventiscas empujaron
al vacío todas las esperanzas.
Atacaremos unidos como si no pereciéramos cada vez que una sonrisa
queda cubierta por la hipocresía del alevoso.
Atacaremos al perjurio del noble
Acometeremos al infame traidor que nos domina
Arremeteremos contra las palabras que llevadas por la injuria te llegaran al
corazón… y se llevaran las lagrimas que se niegan a salir de ti.
Y después te dejare sola para que…
Impugnes las mentiras que no dijiste por miedo a las consecuencias en la
guerra en la que todo vale mientras los cadáveres se deshacían en humos
de penitencias y promesas que nunca se cumplieron.
Pelearas como un guerrero que niega la posibilidad de derrota aunque para
dar su siguiente golpe tenga que pisar a sus propios soldados.
Y vas a llorar porque a pesar de los intentos, los días nublados no han
dejado más que frio en tus entrañas y no dejas de preguntarte porque no se
ha helado tu desolado corazón… todavía.
Confunde tus mentiras con mis juicios, mi notoriedad con tu perdición y el
ávido y acogedor fuego de tu miedo con mi más fructífera arma.
Atacaras despacio de nuevo pero ya no vas a tener más remedio que
reconocerme como tu objetivo.
Ya no quedan más palabras que el viento se pueda llevar así que vas a tener
que mirar al frente y simular que los buenos días nunca fueron esperados ni
anhelados por tu codicia.
Ya no quedan más recuerdos ni más historias que inventar si las secuelas de
la hecatombe permanecen tatuadas en tu piel como una marca que te
diferencia de mí.
Contradíceme cuando te diga que no puedes atacarme porque yo no estoy
luchando y estas completamente sola.
Atacaremos frente al miedo cuando todos estén mirando y no elevaremos
las palabras porque tan solo tendremos que reír como si ya no tuviéramos
que atacar nunca más.