Digo miedo y aparece un resquicioentregado desde el ocaso por tiantes de jurar que me perderías. Grito y te alejaspero las tribulaciones nos han sido impuestasy ese dolor que nos precedeahora es cal de una playa cualquiera. Pienso y te acercas.Me convencesde que las declinaciones son conjeturasson solo parte de un juego siniestro.Pero me voy…