Nadie adivinó nunca si esa chica se parecía a ella. Si alguna vez, la salvaron de algún naufragio o quizá siempre quiso acabar en aquella isla que eras tú. Pongamos que hablo de Elena, aunque no causara guerras ni matara a Aquiles hablo de una princesa que sabe apretar el corazón con un tributo. Cuando…
Categoría: Poemas
Blanca.
Blanca sabe fumar como nadie Casi como si hubiese empezado el mundo a partir de ella. Por momentos comprende la vida y otras, hace esquemas de dilemas guardados en canciones de rock. Tiene lo dedos de marfil y se hacen contrabandos de las cosas que toca Se revuelve el pelo…
Marina.
Ella se llama Marina aunque a veces parece una invención de Dickens o un regalo que caduca en Nochebuena o una estrofa de Sleepy sun en los anatemas de Lovecraft. Ella se llama Marina o a veces no se llama y casi siempre se decide en carreteras de sentido único . Ella es a veces…
En Madrid.
En Madrid la gente nunca camina lo suficientemente rápido. Ni las horas que duermen descansan del todo. En Madrid las madrugadas son dictaduras de pasos mal dados y de calles que se equivocan de dirección. Hay un Palacio de Oriente escondido en Madrid. Y la velocidad se mide en los trenes que se…
Creció como un gigante.
Creció como un gigante. Pasó el tiempo y fue olvidando todo lo que creyó recordar sobre sí misma. Y decidió vivir hacia atrás. Y olvidar que te olvido una vez, en aquel invierno que pintó Septiembre donde ya sabíais que vivir era difícil, y que las alas nunca renacen de sus cenizas. Y ella camina…
Siempre existirán las cebollas.
Huele a cebolla y me regala el recuerdo, el aroma de cuando podía llorar por algo. De cuando las tardes de lluvia eran otra historia que vivir, sin realidad alguna. Huelen mis lamentos a las palabras que nunca salieron a ninguna parte. Porque esa tarde hacía frío y no querían volver sintiendo que no debieron…
El atajo de sus ojos.
Ella miraba al café, supongo que para perderse. Quemaba más con las manos que con el mechero y a él… a él se le abría el cielo cuando le quemaba. Fumar solo estaba permitido si se mezclaba con su aliento. Era el humo más nublado de aquella ciudad, en la que quizás todos fumaban demasiado…
Réquiem
ESCENA I (Se abre el telón) (Una clase lee el famoso poema de Gustavo Adolfo Bécquer. Muchos se ríen en el transcurso, otros, ni siquiera miran al folio) ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es, sin espíritu, podredumbre y cieno? ¡No sé; pero hay algo que explicar no puedo,…
El cielo está tintado de rojo.
El cielo está tintado de rojo. Pueden verse los destellos de una blanquecina luz que parece anunciar la tragedia. Pero yo no tengo miedo. Sé que estás a mi lado. Las tribulaciones siguen su curso. Todo espera callado desde que me dejaste libre de tu amor porque sabías que me mataba. Y ahora que ando…
Atacaremos despacio III
Pero nada se acaba del todo. Y si sigues vivo, vas a tener que seguir luchando en esta guerra particular, atacando al compañero mientras te regocijas en que su herida está justificada por ser una gran guerra. Pero era tu amigo. Y ahora se ha marchado de tu lado. Deambulas por el campo de…