Cristina se pintaba
los labios de rosa
bajo cualquier argumento.
Lloraba demasiado,
tanto, que el mes de Abril
había decidido
tomarse vacaciones.
Nos escuchaba
con una atención inmerecida
y de vez en cuando
se reía de que las cosas,
sólo pudieran ir a peor.
Cristina echaba de menos
mejor que nadie de este mundo.
Pero sólo a los equivocados.
Sabía pintar las palabras
de colores bonitos
luego el cielo se tiznaba de ese
triste color,
cuando ella no estaba.
Pecaba de olvidar
las letras que componían
su nombre.
Pero yo siempre he
pensado, que faltaba amor
para querer a alguien como ella.
Cristina se pintaba
los labios de rosa
bajo cualquier argumento.
Luego yo la miraba caminar
desde lejos, sabiendo
que afortunadas serían las calles
por las que ella paseara.